domingo, 29 de enero de 2017

2. Las etapas evolutivas de la Empresa

Una vez entendida la empresa como un “ser vivo” pasaremos a hablar de las diferentes etapas de la Empresa. Que de igual forma se pueden comparar con el crecimiento y desarrollo de un ser humano.

Al principio una empresa es un bebé y necesita de mucha ayuda, de mucha atención y de mucha dedicación. Su creador debe estar atento constantemente de todo lo que pasa, de que todo funcione y se amolde. Esta etapa puede durar hasta el año y medio aproximadamente. Y es fundamental. Menos de la mitad de las empresas superan esta fase que será crucial para el buen desarrollo del futuro de la empresa.
Seguidamente viene la etapa infantil, donde todo es un juego, empieza a ir todo bien y ya empieza a andar sola pero todavía necesita que le tengamos el ojo puesto, no nos podemos despistar porque todavía se cometen errores y ciertos errores podrían llevar la empresa a la quiebra. Es un momento dulce, es el momento donde inician los reconocimientos y las felicitaciones que harán que sea conocida.
Y es justo cuando tu empresa empieza a ser más conocida que el trabajo aumenta y aumenta y a veces te desborda, de nuevo se vuelve a requerir mucha atención de tu parte para asumir todas las tareas. ¡Ahora que habías empezado a respirar! Sí, la empresa crece y se necesita mucho de ti, de tus horas de sueño y de tu tiempo libre. Toca tomar una decisión; contratar a alguien que te ayude.
Pero, cuidado, ¡alarma! Este momento es cuando muchos empresarios la ponen, si, literalmente la ponen, sobretodo aquellos que han iniciado un proyecto porque aman lo que hacen y no se habían planteado que esto implica ser empresario.
Cuando estés en este punto de contratar a alguien no contrates a tus amigos, ni familiares ni conocidos, contrata a la persona ideal para el puesto de trabajo, es decir, a tu trabajador ideal, a aquella persona que cubre las necesidades de la empresa.
marketing-espiritualAhora que ya no estás solo en la empresa ésta cogerá aún más fuerza e irá creciendo cada vez más y se irá consolidando hasta llegar a la etapa madura, donde cada vez se necesita menos de ti porque todos tus empleados saben qué hacer y se han tomado la empresa como parte de sus vidas, un cachito de ella les pertenece, aunque solo sea a nivel emocional. Responden por ella y la llevan adelante con el mismo entusiasmo que tu.
Es un momento muy gratificante al que se llega muchas veces pasados los 5-7 años, en ocasiones a los 10 años de haber iniciado una empresa.
Y hasta aquí el resumen de la primera ley de Marketing Espiritual, la cual podríamos profundizar más pero lo dejaré para futuros artículos del Blog.

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